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martes, 19 de junio de 2012

Un punto rojo en la sien



Pasaba el tiempo no sabia que hacer estando rodeada, esta casa en ruinas no había servido como escudo en ningún momento, desde que accedí aquí lo mas que e podido haces es gastar munición y esconderme tras los agujereados ladrillos que amenazan con caer en breves momentos. ¿Que debo haces? Ojala lo supiera, pero no se nada, por la radio nadie contesta, o quizás es que ya a perdido su función. Pero es algo que no me ayuda para nada, cuando miro de nuevo por las aberturas creadas por las balas en los ladrillos veo movimientos tras unos escombros que hay apenas a veinte metros de mi posición, logro contar a cinco, y uno de ellos mujer, aparentemente la francotiradora, por el camino que toma tras unos instantes.

Me palpo los cartuchos que aun me queda y no son muchos apenas dos no los suficientes para salir de allí sabiendo que ellos andarán bien armados y provistos de munición, es la ventaja de tener compañeros cerca, si te falta a ti, seguro otro tendrá para darte.

Pero tras aquel ataque de sorpresa la única que parece que queda en pie soy yo, cansada y magullada pero aun en pie. Aparto mi mirada de aquella zona, y respiro hondo mientras intento hallar una salida del lugar. Parece que hay una salida trasera de la casa.

Me tumbo en el suelo y me arrastro pegando la barbilla lo mas posible al suelo, levantar la sien un par de centímetros podría significar la muerte.

Alcanzo por un momento la puerta y me tras un breve vistazo me abalanzo por los dos escalones que tiene en la entrada, caigo rodando sobre un barro humero mientras las gotas de la lluvia caen sobre mi rostro limpiándome los restos de sangre que aun quedaban en el. Aprovecho el agua que hay a mi lado en el barro para lavarme el brazo, el ultimo disparo le dio de lleno dejándolo son apenas movilidad así que no sera muy útil en caso de un enfrentamiento cara a cara.

Cierro los ojos por instante pero no dura debido a que un ruido me hace salir de la calma ante de la batalla, al parecer en una zona cercana ha comenzado un enfrentamiento puesto que se escuchan disparos sin cesar. Aprovecho la oportunidad de la batalla para alzarme y salir corriendo hacia una zona mas segura, esperando que los que me siguen hayan prestado mas atención a los disparos vecinos que a una mal herida que apenas se sostiene en pie.

Corro en zig zag entre los escombros cubriéndome siempre que me es posible la espalda, pero no me sorprende que varios disparos estallen cerca de mis oídos, mi cuerpo se impulsa únicamente por la adrenalina de no caer, me lanzo contra el suelo en un recodo que avisto no muy lejos y me permito mirar hacia atrás por un instante viendo a un soldado mal posicionado, no desaprovecho el momento y centro mi mira en el, un segundo apenas para apuntar y la bala vuela directa a su cráneo, una mueca de éxito se posiciona en mi rostro al haber acertado. El adiestramiento como francotiradora me da algo de ventaja en estos momentos.

Peor aun así no me es suficiente puesto que disparos a mi alrededor me delatan que no estoy sola, me retuerzo de una forma incomprensible al ser alcanzada en la pierna, y en ese leve momento en el cual fije mi atención a la pierna noto como me han rodeado, alzo la vista y ahí esta, dos de ellos frente a mi apuntandome directos, junto que la soldado que vi con anterioridad, la cual estaba posicionada en un tejado frente a mi ¿como no pude darme cuenta hasta este preciso momento?

Cierro los ojos con paciencia sabiendo que tengo un punto rojo apuntando directo a mi sien, alzo las manos levemente antes de abrirlos con brusquedad en un intento de abatir a cuantos me fueran posibles antes de caer, pero el crujir de la bala me hace caer hacia la pared tras de mi con un agujero en mi frente y la sangre manando de el por todo mi rostro. No pasan ni 5 segundos cuando comienzo a desaparecer en un mar de datos.

-¿Como no pudiste aguantar?- me reclaman tras mi aparición en la base.
-¡¿Sola?! ¿Que os creéis que soy Rambo?-
-Mas quisieras, vamos preparate la munición, aun queda Marck en pie y esta mas cerca de lo que tu estabas, hay que evitar que perdamos una vida mas-
-A sus ordenes-

Y sin mas cargo mis armas de nuevo, hecho un vistazo a mi reflejo en el cristal de la ventana rozando la zona de mi frente que con anterioridad había sido agujereada, y salgo en marcha cubriendo la espalda de mi compañero en un intento de ganar la partida.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Lo siento, llegue tarde


La noche había caído y el frió se hacia presente cuando una figura corría tenazmente por las calles que se encontraban en completo silencio, pues la media noche hacia largo rato que ya había pasado. La figura no cesaba en su carrera, se tropezaba en ocasiones por culpa de los charcos del lugar que delataban el mal tiempo que poco antes había hecho, para luego tras estabilizarse volver a correr sin miramientos, la gabardina que vestía se movía con el viento que le daba de frente afilando la figura del hombre, y una mano en la cabeza afianzaba el sombrero que intentaba no se cayera, al igual que la otra no soltaba el maletín negro que portaba ferozmente golpeando us piernas cada zancada que daba, pero unas palabras se escucharon de esta en el completo silencio del lugar.

-No puede ser, llegare tarde, no puedo perdoname no llegar a tiempo.- Se regañaba a si mismo aquel hombre con un cierto enfado y temor en sus palabras quería llegar antes de que fuera demasiado tarde, el aviso le había llegado con tiempo de retraso y no había podido salir antes del lugar, así pues se encontraba en tal situación.

Volvió a mirar el reloj por la décima vez en escasos dos minutos y las manecillas del reloj apenas habían variado su posición, gruño ante ello, era tarde y lo sabia “quizás demasiado” no dejaba de pensar.

Corrió mas si pudo acelerando el paso, giraba las esquinas agarrándose con la mano que sujetaba el sombrero a cada rato para evitar resbalarse con el agua y saltaba cuantos charcos se le ponían por delante, estaba cerca lo sabia no quedaba mucho para que llegara a su destino, pero eso lograba que sus nervios se encrespasen mas y mas por momentos. Alzo la vista un instante y ahí lo vio aquel edificio blanco grande e imponente, el hospital, trago saliva en el momento en que no quedaba mas que subir la rampa de acceso. Casi topa contra las cristaleras de la puerta pero no le importo, atravesó dicha entrada sin contemplaciones, ignorando por completo el: “¿Puedo ayudarle?” de la recepcionista, y parando un instante busco el pasillo adecuado, lo siguió con rapidez, apenas quedaba tiempo y ya veía la puerta de la habitación.

La abrió de golpe mirando el interior con pánico, no había nada aparte de una enfermera organizando levemente el mal estado en que se encontraba el lugar, se veían manchas de sangre en la cama. No pudo mas que sentir pánico ante ello, era la primera vez que padecía algo similar y eso le crispaba los nervios. Cogió aire por momentos y con torpeza se dirigió hacia la enfermera.
-¿Donde esta? ¿Donde se la han llevado?- Fueron sus preguntas, pero el rostro de la mujer no le ayudo, le miraba con cierta pena mientras se acercaba a él a paso lento.
-Lo siento llega demasiado tarde.- Fue la única respuesta. -Ya se la han llevado.- logro añadir ante la muestra de desesperación de el hombre.

Por su parte este no pudo hacer nada se apoyo contra la pared y se dejo caer mientras recuperaba el aliento, se tapo el rostro con ambas manos, y prácticamente rompiendo a llorar mencionó:

-¿Pero donde esta?- Unos instantes pasaron asta que la joven mujer tras suspirar hablara de nuevo.
-Esta en quirofano aun, debería esperar a que la saquen del lugar.- Y sin mas se retiro de la zona.

El joven no hizo nada mas que quedarse estático, era tarde y no tenia que hacer, cerro los ojos por momentos para descansar un instante, pero quedo embriagado por el sueño, la carrera lo había agotado y no podía hacer mas.

Mas poco tiempo paso hasta que una mano en su obro agitándolo le avisó de que debía despertar se incorporo un instante pudiendo ver a una doctora frente a él, ella tenia toda la información y sin esperar se lanzo a preguntar, pero esta al ver las intenciones que portaba lo acallo tajante.

-Llegaste tarde.- Sentenció, ante esto el joven no pudo mas que agachar la cabeza arrepentido, pero las próximas palabras de la mujer le hicieron prestar atención de nuevo. -Ya puedes verlos.- Señalo al interior de la habitación con seriedad, pero el hombre antes de virarse para ver lo que dentro había no pudo mas que preguntar.
-¿Son niñas o niños?-
-Ambos.- Contestó esta con una sonrisa que lleno de orgullo al joven que no dudo en girarse para apreciar como en la cama que antes estaba vacía ahora reposaba su mujer con dos bebes cogidos mientras le daba a uno de mamar.

Las lagrimas del joven se saltaron por momentos antes de acercarse torpemente hacia la cama para abrazar a su mujer y ver a sus hijos susurrando en el proceso con cierto arrepentimiento.


-Lo siento, llegue tarde.-

domingo, 3 de octubre de 2010

Cap 3: Asalto


Iban tranquilos esta vez, habían obtenido lo que buscaban, la dama de nuevo sonrío esta vez algo cansada, el hombre por su parte al ver su gesto no pudo mas que incitarla para que se apoyara en el para descansar, cosa que agradeció la joven con un gesto amable mientras apoyaba su cabeza en el hombro del que ya se consideraba su marido, mas este hablo con sutileza mientras admiraba lo poco que se distinguía del paisaje en la espesura de la noche.

-Te ves demasiado cansada, no deberías permanecer por tanto tiempo en ayunas, no te hace bien.- Pronunció mientras que con su mano acariciaba el cabello oscuro de la mujer que mantenía sus ojos cerrados atendiendo a sus palabras.

-Ya te prometí hace tiempo que seria como tú, fue una promesa que pienso cumplir hasta que llegue el momento en el que no sea necesario mi ayuno mas.- Su respuesta era extraña pero significativa para el hombre, que con una mueca de entendimiento afirmo antes de cerrar los ojos al igual que su esposa e intentar dormir algo antes de llegar al hogar. Aunque no esperaba lograrlo, pues las callejuelas de Venecia eran tan escasas que deberían por momentos abandona el carruaje para embarcar hasta su destino.



El tiempo paso lento y cuando comenzaban a circular por el firme suelo de piedra propio de la ciudad, unas voces alborotadas hicieron que carruaje cediera en su transito, no eran demasiadas apenas unas cuatro o cinco voces mezcladas entre hombres y mujeres, de manera algo desesperada. Extrañado el hombre se incorporo despacio acomodando a su mujer en el asiento sin despertarla, estaba demasiado agotada, miro por entre los cortinajes de oscura tela que escondían el interior del carruaje de todo aquel que osase interesarse de lo que en el interior sucedía, pero lo que vio le llamo de sobre manera la atención, dejando por momentos que las cortinas siguieran haciendo su trabajo.


Afuera hombres y mujeres cinco como antes había intuido y de dudoso aspecto comenzaban a rodear el carruaje, provistos por cuchillos cortos y alguna que otra pistola, pero no eran demasiadas solo dos, no suponían un gran problema para el. Pero los asaltadores tentados por lo ostentoso que parecía ser aquel carruaje y por conocer quien era aquel que en el interior estaba proseguían en su constante ataque, aunque no eran simples bandidos como el creía, tenían un fin mayor y eso se debía a que con anterioridad una gran suma de dinero se les había prometido, a cambio de crear tal distracción, asaltando el carruaje y tomando las pertenencias que les fueran posible robar.

Al ver tal cumulo de gente fuera del carruaje el caballero no pudo mas que buscar bajo uno de los asientos de terciopelo negro un rifle y una espada, aunque sabia que no seria de mucha ayuda tan solo un disparo pero quizás les sirviese para poder tener el suficiente tiempo para escapar, se viro un instante hacia la mujer y moviéndola con sutileza, para intentar que despertara sin hacer ruido alguno, pero extrañamente no lo logro, pareciera que se había sumido en un trance del que no despertaría, la miro con preocupación pero no hizo mas que abandonar la idea de despertarla y chasquear la lengua en forma de protesta, se quito su gabardina y tapo con ella a la mujer, antes de volver a mirar a través de los cortinajes, arrugo el ceño, y cerrando con el seguro aquella puerta, se dirigió hacia la opuesta en la que tan solo uno de los bandidos husmeaba buscando un botín, no abrió la puerta tan solo saco sus brazos por la ventana para aferrar el cuello del susodicho y golpearlo con la culata del arma dejándolo inconsciente, lo dejo caer suavemente contra el suelo para que el ruido de la caída no alertara a los demás. Aun así el no cedió en el intento de poder salir del lugar sin daños, sabia que el carruaje guardaría de cualquier daño a la mujer y por ello tras un ultimo vistazo a la dama y una sutil caricia, se bajo del carruaje cerrando tras de si la puerta y la ventana para evitar que les fuera fácil acceder al interior.

Abrió a prisa la puerta del carruaje y aprovechando el hecho de que ya no había nadie que vigilase aquel lado se acerco hacia la parte delantera donde intentaban bajar del carruaje al conducto sin lograrlo pues este les daba batalla entre patadas y latigazos esquivando los cuchillos con los cuales les amenazaba, el caballero de oscuros ropajes por su parte se dio la vuelta escondiéndose de la vista de los asaltantes y con la poca munición que tenia su arma, disparo atinando en la frente de uno de los bandidos que había amenazado al conductor con un rifle, logrando con ello que el disparo se perdiera en la lejanía sin causar mas problemas que un pequeño roce en el brazo de dicho hombre. El conductor por su parte al ver que su vida ya no corría tal peligro tomo mas confianza no le quedaban balas a los bandidos y los cuchillos eran fáciles de mantener a raya mas siendo dos como eran contra cuatro inexpertos luchadores.

-Cuando tenga libre el camino, haga que los caballos galopen cuan rápido puedan y saquenos de aquí, yo le abriré todo el paso que me sea posible.- Hablaba exaltado el hombre mientras se movía de detrás del conductor hacia la delantera para enfrentarse a dichos villanos haciendo acopio de sus habilidades con la espada abatiendo a mas de un bandido, que por heridas en las piernas o que habían perdido la vida se hallaban en el suelo, quedando tan solo dos en pie que ya no oponían apenas resistencia, fue entonces que el caballero dio un grito de aviso al conductor que a prisa puso a los caballos a galopar, mientras el mercader se aferraba a un lateral del carro para no quedar atrás y poder escapar de la posible recuperación de los bandidos que volvieran a asaltarlos o que mas refuerzos aparecieran para apoyarles.

Todo había salido bien, nadie fue lastimado mas que pequeños cortes que con algunos puntos, los mas graves, sanarían rápidamente,. El caballero miraba al camino esperando no encontrarse mas problemas, pero un disparo en ese momento se escucho no proveniente de muy lejos, ladeo la cabeza hacia atrás con un gesto de dolor, en busca del culpable de aquel disparo que el había alcanzado pero ningún bandido mostraba una arma de fuego en sus manos o no alguna que hubiera sido disparada hacia instantes, entonces, ¿de donde había llegado ese disparo? No tuvo tiempo para comprobarlo, pues se aferro mas si pudo al carruaje con una mano, mientras la otra la llevaba a su costado que sangraba entre las oscuras ropas. No era una herida grave o eso pensaba él que sin musitar palabra o grito solo hacia una mueca de dolor, esperando llegar al destino para que le pudieran revisar el disparo.

Aun así desde las sombras de un callejón una sombra miraba feliz y orgulloso la partida de aquel carro, admirando su trabajo bien hecho, aquella persona que tantos problemas le había acarreado tiempo atrás y que ahora no lo haría mas, era su único objetivo, mas no conocía la existencia de la dama dentro del carro, cosa que no seria de agrado para él cuando a sus oídos llegase dicha información.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cap 2: Presentación

Aquel momento era para disfrutar solos, no importaba cuanta gente a su alrededor se encontrase, cuantos ruidos hubiera ni siquiera importaban aquellos fuegos artificiales que pocas veces se podían ver, solo estaban ellos dos disfrutando del momento y así pasaron la noche en compañía del otro, disfrutando todo lo posible, gozando los deseos que antes no les eran permitidos, así pudiendo conocerse completamente el uno al otro, declarando su sentimientos que tiempo atrás ya se proclamaron y que ahora quedarían sellados de por vida, en una unión que ambos pretendían.

Mas aquella noche no fue tan larga como ambos deseaban, pues el día llego pronto alumbrando a ambos, haciéndolos despertar de las ensoñaciones que los ataban al mundo de los sueños, pero, aun así no cedieron en su felicidad, ya era tiempo de dar a conocer el compromiso que tantos años atrás había quedado vigente, así obteniendo los votos necesarios para el consentimiento por parte de la familia de él.

La noche siguiente seria la escogida para que sus padres conocieran a la dama, en una espectacular cena de gala en la que asistirían poderosos mercaderes que comerciaban con el caballero, para que le otorgaran su bendición, y fue por aquello mismo que el carruaje que los guiaba a dicho lugar galopaba veloz para no hacer esperar a los invitados.

Así fue como escasos minutos pasados de las 20:30 de la noche el carruaje cruzaba las verjas de tal suntuoso palacio, que podría igualarse al de algún noble de la corte, la verja principal anunciaba el poderío monetario de la familia, y los terrenos que circulaban también lo mostraban, campos enteros de tierras con un bosque de fondo muy probable tierras de caza de la familia, observo la dama mas si pudo lo elegante de aquel edificio en tonos claros avainillados y blancos, notorio color para las familias de mercaderes y tras unos instantes de silencio descendió del carruaje pudiendo apreciar todo con mas detalle para después alabar.


-Realmente has logrado lo pretendido en tan pocos años, tu familia ha de estar muy orgullosa de ti.- Menciono con orgullo al notar como su pareja había conseguido su meta, y con ello una sonrisa agradecida por parte del caballero fue dedicada a la joven, antes de admirar todo lo que le pertenecía, a la par que se retiraba de la frente el cabello que se había descolocado por el poco viento que circulaba por el lugar, dejándolo de nuevo en su posición inicial antes de comenzar a andar hacia lo alto de aquella escalinata.

Las subieron sin prisa llegando a la puerta principal donde serian anunciados a los invitados, que mirarían curiosos y desconfiados a la dama, que acompañaba a tan conocido mercader internacional, pero no parecieron hacerle demasiados reproches con la mirada, pues el porte de la dama no era escaso y su elegancia, junto con su educación eran dignas de admirar.



Traje de los enamorados

Charlaron con cuantas personas se les acercaban siempre manteniendo unas sonrisas en sus rostros y contestando a todas aquellas curiosas preguntas que les hacían, indagando en el inicio de aquella relación. Aun así no hubo nada ni nadie que les aguase el momento, ni siquiera la pequeña queja que el padre del caballero inquirió ante el compromiso al pensar el poco tiempo que hacia desde que se conocieran.

-No me es de buen ver que aceptes prometerte con una dama a la que escasamente conoces.- Fueron exactas las palabras del caballero de elegante barba y seriedad reconocible a leguas.

-Padre, he de informar, que hace ya mucho que conozco a esta mujer y mi futura esposa, es mas, os anuncio que hace mas de siete años que le prometí desposarla, pero me negué a hacerlo sin poder otorgarle un futuro pudiente.- Hablo él tranquilo dirigiéndose a todos los presentes.

-Pero hijo mio, ¿y no piensas que quizás sea ese el interés que le atrae para desposarse contigo?- Inquirió de nuevo ya algo mas en privado a su hijo, para evitar acusaciones inciertas hacia la dama.

-Padre, ella accedió a mi petición mucho antes de que yo dijera de asegurarle un futuro, ella me acepto tal y como era en aquel entonces, como un muchacho ingenuo y con demasiadas ilusiones, no pidió nada ostentoso, no quiso nada, se conformaba con el muchacho de aquellos años.- Fue su respuesta en escuetos susurros hacia su padre que pareció convencer de cierta manera al mayor, que con cierta duda afirmo ante las palabras.

-Esta bien.- Musitó antes de dirigirse al resto de los presentes llamando la atención con un leve carraspeo de garganta. -Tras unas leves palabras con mi hijo no me queda otra que concederles mis bendiciones, y desearles una vida feliz juntos.- Informó logrando con ellos que los presentes, aplaudieran ante aquella buena noticia, que los posicionaba a ambos como pareja ya de hecho, debido que no procesarían su amor, por ningún rito, la pareja en cambio no hicieron mas que cruzar miradas satisfechos sonriendo ante aquella noticia tan esperada.

Pasado el tiempo entre ánimos y enhorabuenas prosiguió la noche, disfrutando del festín de compromiso de la pareja, que disfrutaban mas que nadie de la celebración, pero ya se hizo tarde y era hora de volver a la ciudad donde su hogar residía y aso fue como ambos permaneciendo en el lugar hasta que todos los invitados partieron, se despidieron agradecidos de los padres, que felices, veían a la pareja contentos de su unión, deseándoles un feliz regreso, los despidieron desde las puertas del lugar, viendo marchar el carruaje que los llevaba.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cap 1: Reencuentro



Tardías eran las horas, de ese frío día de un aun temprano invierno, y las gotas de lluvia cliqueaban sobre los suelos de piedra de la vieja Venecia junto al sonido de unos tacones que corrían a prisa para alcanzar la plaza principal, donde todos los mas conocidos burgueses y nobles, esperaban para el gran comienzo de lo que eran esas festividades que precedían a la cuaresma.

Corría sin descanso aferrando su pomposo vestido de un pulcro blanco que comenzaba a mancharse con el agua de las calles, la peluca de igual color que el vestido ondeaba al viento a causa de la carrera y en varias ocasiones debía aferrarse el sombrero que portaba pues amenazaba con caerse, aunque todo ello no le importaba solo quería alcanzar dicho lugar y encontrarse con aquel que tantos años había añorado ver, aquel joven que una vez conoció y ahora años pasados se había convertido en un digno hombre, que pretendía desposarla a pesar de conocer sus raíces y orígenes.

No tardo mucho en apreciar a las lejanías la muchedumbre que con coloridos trajes disfrutaban las fiestas, y mostrando una sonrisa en ese blanquecino rostro que apenas se veia bajo su mascara, corrió mas si pudo para encontrarse con su bien amado.

Ahí estaba el vistiendo aquel color igual al de el traje de ella esperándola impaciente, mirando de un lado a otro en busca de su rostro sin lograr hallarlo debido a todos los rostros ocultos, pero lo que el sabia es que por muy oculto que estuviera el suyo, esa esencia que desprendía seria conocida para la dama que esperaba. Hacia ya cerca de siete años que la esperaba, siete años desde que había prometido volver y desposarla cuando obtuviera los galardones necesarios para otorgarle una vida de lujos, que ella no ansiaba pero que en cambio el quería ofrecerle. Y fue esa espera la que por escasos momentos, hacia que sus nervios aumentaban constantemente.

En eso unos fuegos artificiales decoraron el cielo, llenando el lugar de colores rojos y verdes, que captaron la atención de todos los presentes incluso la suya propia, pero algo, lo distrajo de esa marea de gente que alzaba el rostro al cielo. Una mano en su hombro que lo hizo virar para mirar a la dueña de aquel guante que reposaba aun en su hombro.

No hubo palabra que escapara de sus labios al ver a la dama frente a el, no hubo gesto alguno por parte de ambos, tan solo el silencio y un cruce de miradas que consiguió que ambos se fundieran en momentos en un abrazo, tanto tiempo de espera merecería la pena, y solo una frase pasados los momentos se escucho de sus bocas.

-Espere demasiado por este momento.- Pudo decir la dama con una sonrisa, mientras alzaba sus manos para apartarle la mascara y poder ver esas facciones que conocía pero que habían variado con los años logrando una madurez que antes no poseía, esos ojos castaños y esa piel tostada. Tras despojarle de aquella prenda no dudo en apartarse la suya propia dejando ver sus ojos, oscuros como la noche de un negro intenso confudiendose con la propia pupila, llenos de ilusiones.

-No has cambiado en absoluto, sigues igual que hace tantos años atrás.- Bromeó el caballero mientras acariciaba la mejilla de la dama, obteniendo un gesto de cariño por parte de ella que le agarro la mano fuertemente cerrando los ojos para disfrutar de aquel roce. Aquello no quedo en ello, el hombre no pudo evitar sentir aquella tentación que en un pasado veía prohibida y que ahora, cumpliría, y fue por ello que acerco su rostro al de la dama y salvando la escueta distancia degusto aquellos labios que tanto ansiaba en un tierno beso que ambos disfrutaron.
En este mundo al igual que en todos otros que puedas imaginar existe tanto el bien como el mal, la luz y la oscuridad, pero lo que deverdad no varia esque en todos aquello siempre habra una linea divisoria "las sombras" ya que en toda luz habra sombra y en toda oscuridad igual, y en ese preciso sitio es donde habito.

Sin mas te digo: elige un bando, que yo, ya lo he elegido: el punto de union es mi mundo... la sombra es mi hogar... y nadie me podra llevar hacia un lado en concreto soy neutral e inparcial.

Tu sabras que eliges pero mi mundo es dificil de soportar y no todos son capaces de habitar en el asi que :

Escoge bien.

Las sombras mi mundo y mi tranquilidad.

Eriel